Háblame de la emigración

La principal motivación migratoria de Jesús fue la rebeldía y las ansias de emanciparse económicamente y de vivir su propia vida. Con diecinueve años se marchó a Bilbao, donde tenía unos tíos y expectativas de encontrar trabajo. De hecho, lo encontró enseguida, de panadero y de pintor, hasta que empezó en el sector industrial asociado a la construcción naval y la reparación.
En esa época se podía cambiar fácilmente de trabajo. Jesús cuenta cómo iban a buscar trabajadores a la salida de las fábricas: «¿cuánto te pagan aquí? Yo te ofrezco más». Así cambió varias veces de empresa hasta que finalmente se dedicó a la reparación de barcos en ruta para la marina mercante. El cierre al tráfico de barcos del Canal de Suez entre 1967 y 1975 provocó la construcción de grandes petroleros con la máxima capacidad de almacenamiento, para partir desde el Golfo Pérsico y rodear África por el cabo de Buena Esperanza. En este contexto, Jesús trabajó viajando por todo el mundo tocando puertos y navegando en grandes petroleros, a veces pasando más de un mes sin pisar tierra.
Jesús vivió experiencias muy interesantes mientras estuvo embarcado y amplió sus conocimientos y su cultura haciendo «turismo del pobre», aprovechando el trabajo para visitar muchos lugares.

En un hotel del estado de California, en una de los múltiples viajes que realizó por toda la geografía debido a su trabajo de mantenimiento de barcos en ruta.
En Irak, en otro de los países que estuvo