Háblame de la emigración

Otilia se fue a Argentina con su marido en 1962, cuando tenía 22 años. Se habían conocido unos meses antes gracias a unas vacaciones en que él había podido venirse a Galicia a pasar un tiempo, ya que estaba en el extranjero desde cinco años atrás. Se vieron por primera vez un 4 de mayo y en tres meses, el 2 de agosto, se casaron.
A ella le costó hacer las maletas puesto que dejaba aquí a sus padres solos y era una cuestión que le preocupaba, aunque acabó pesando más el poder acompañar a su marido hasta Buenos Aires, su destino concreto.
Al llegar a la gran ciudad buscaron un piso para instalarse los dos. Su marido ya tenía trabajo y ella se dedicó a llevar la organización y limpieza de su casa, él ganaba bastante y no creían necesario que Otilia también tuviese que emplearse fuera. De este modo, optimizaba sus recursos y establecía un modo de vida más ordenado.
A los tres años de estar allá tuvieron a su primer hijo. Cuando el pequeño tenía cuatro años y medio, Otilia se vino con él una temporada a Galicia, justo un año, para que el niño conociese sus orígenes y sobre todo para estar con sus padres. Pasado un tiempo pudo venirse también su marido durante un período más corto para luego volverse de nuevo todos juntos a la capital bonaerense.
En el país americano les fue muy bien a nivel económico. Él era una persona emprendedora, y asociado con sus otros hermanos que también estaban en Argentina, se dedicó a varios negocios de carpintería y hostelería. Aunque estaban en una situación ventajosa, él siempre había suspirado por Galicia, y eso fue lo que les motivó a volver.
Fue en 1974 que decidieron retornar definitivamente. Ya llevaban 12 años allá, su marido 17, y él sentía la apremiante necesidad de volver y establecer su vida en Galicia. Otilia cuenta que en aquel momento por ella se quedarían, porque estaba perfectamente adaptada.
Tras su regreso, enseguida se reactivaron en lo personal y en lo profesional. Tuvieron una hija más y con sus ahorros, al poco de llegar, se hicieron con el traspaso de un negocio de hostelería en Lugo, que llegaría a ser su modo de vida durante veinticuatro años.

Otilia con su marido en el centro lucense de Buenos Aires
Con su hijo nacido en Buenos Aires
Con su marido en el bautizo de su hijo en Buenos Aires