Háblame de la emigración

La principal razón de Dolores para emigrar fue la de seguir los pasos de su hermana mayor, que se había marchado dos años antes, y a la que estaba muy unida. Además, quería ayudar a sus padres económicamente para que pudiesen hacer una casa y mejorar su calidad de vida.
Dolores se marchó a Suiza en 1971, con 18 años. A su llegada ya empezó a trabajar en una fábrica de galletas, en la que estuvo hasta cinco días antes de dar a luz a su primera hija. Además, compaginaba este con otros trabajos por horas en casas particulares. Después de nacer su hija estuvo de baja por maternidad, y a los cuatro meses volvió al trabajo con un horario de media jornada. Fue al nacer su segunda hija cuando dejó definitivamente la fábrica.
Pero con dos niñas a su cargo Dolores no podía continuar sin trabajo, y al cumplir la pequeña un año comenzó a trabajar en casas particulares por horas. Fue entonces cuando se le ocurrió la idea de buscar una casa donde pudiese trabajar todo el día, sin necesidad de andar de un sitio para otro y, lo más importante, donde le permitiesen llevar a sus niñas. Dolores encontró ese trabajo, en el que estuvo hasta que regresó para Galicia. Aún se emociona al acordarse de sus jefes, gente maravillosa que la trataron como si fuese una hija y a sus niñas como si fuesen nietas.
Dolores guarda muy buenos recuerdos de su vida en Suiza, y su integración fue absoluta. Aquel país la acogió muy bien, dándole muchas ayudas para la educación y el bienestar de sus hijas, y allí se encontró con buena gente. La relación con los emigrantes españoles era continua, ya que su pareja era el presidente del Centro Asturiano de Crissier, y posteriormente regentaron el bufete de dicho centro, por lo que pasaban muchas horas entre emigrantes.
El retorno a Monforte se produjo cuando su pareja se retiró. En el momento en que ya podían vivir sin trabajar quisieron regresar a Galicia, y al mismo tiempo su madre le reclamaba atención y compañía por encontrarse sola. Dolores lleva ya en Monforte doce años, y a día de hoy dice arrepentirse de regresar, ya que sus hijas aún viven en Suiza.

En un parque en Lausanne