Háblame de la emigración

Juan emigró con su mujer a Gales en 1965, motivado por la presencia allá de un primo. Fueron en tren hasta Francia y de allí cruzaron el Canal de la Mancha en barco. Nada más llegar al país les hacían un reconocimiento médico y las autoridades les entregaban un carné tipo DNI, que entre la comunidad emigrante llamaban «librito de la policía».

El familiar de su mujer emigrado en Gales les facilitó mucho las cosas, les buscó trabajo para ambos en un hotel al norte del país antes de su llegada, porque sin un contrato previo no podían entrar para quedarse.

Los primeros dos años y medio vivían en una habitación con derecho a cocina y luego ya pudieron comprar una casa para tener familia. Así fue como sus dos hijas nacieron en Gales.

Pasados los primeros cuatro años en el país ya eran libres en sentido laboral y profesional, puesto que a partir de ese momento podían decidir dónde o cómo trabajar. Antes de ese tiempo solo podían ocupar puestos muy concretos, sobre todo en el sector de la hostelería.

Con relación a sus hijas lo tenían claro, querían ser ellos sus cuidadores, de este modo, su mujer dejó el trabajo en el hotel para ponerse como costurera en casa, así podía criar a las niñas y pasar tiempo con ellas. Juan, por su parte, continuó en el mundo de la hostelería, aunque en puestos de mayor categoría. Con mucho trabajo y sacrificio consiguió llegar al cargo más alto de su rama, director de hotel. Era un gran hotel, muy reputado en el país, a través del que conoció a mucha gente famosa internacionalmente como Elisabeth Taylor.

La vida social era positiva. Se relacionaban con muchas personas nativas, en general tenían muy buena consideración de la gente galesa, mejor que de la inglesa. Siempre aprovechaban su tiempo libre para viajar, conocer el país. Cuenta que a día de hoy conoce mejor Gales que Galicia, porque los diez años que estuvieron allí intentaron aprovecharlos al máximo, no solo para ganar dinero, sino para conocer mundo y disfrutar de aquella etapa.

Por otro lado, la relación con las familias a distancia era muy fluida por carta. Juan es una persona muy unida a los suyos, así que se preocupó por reforzar los lazos a pesar de los kilómetros y tener a todos informados de cuanto les iba pasando en el extranjero. De hecho, a raíz de sus cartas, su hermano emigró también a Gales para estar con él. Además venían de vacaciones a Galicia cada dos años y decidieron regresar definitivamente a los diez años para que las niñas se criasen aquí y no como galesas.

Así que volvieron en el año 75. Aprovechando las vacaciones de verano se vinieron todos, su mujer y las niñas ya se quedaron definitivamente, y Juan volvió tan solo para vender la casa y dejar todo listo. Se compró una furgoneta para hacer la mudanza y regresó a España conduciendo. Esa fue su última estancia en Gales. En el trabajo le concedieron una excedencia de tres años por si quería volver en algún momento, pero la decisión ya estaba tomada en firme.

Con un grupo de amigos
Con su mujer