Háblame de la emigración

La madre de Jaime se quedó viuda cuando él tenía 4 años, por lo que la familia vivió en situación económica muy precaria. Por ello, Jaime emigró a Venezuela con 17 años. Hizo el viaje solo, en barco. Una prima lo esperaba a su llegada.

Al principio vivió en una pensión; al poco tiempo, se decidió a compartir piso con unos compañeros. Enseguida empezó a trabajar. En Venezuela aprendió el oficio de fotógrafo, a través de cursos y de lo que le enseñaron otros profesionales, y en ello consistió su labor mientras estuvo allí, atendiendo encargos de bodas y otras celebraciones. Recuerda aquella como una época de bonanza para el país y personalmente como un buen momento.

Regresó a España en 1971, en avión, con un permiso de vuelta de un año. Se quedó en Ourense. Conocía a Carmen de toda la vida, pues eran del mismo pueblo. Se casaron y, como no había trabajo aquí, antes de emprender regreso a Venezuela, probaron a emigrar a Suiza, donde Carmen tenía un hermano. Carmen consiguió un contrato de trabajo en hostelería, antes de partir; no así él.

Los primeros días en Suiza vivieron con sus cuñados. Les gustó el país, la gente, el trabajo, y decidieron quedarse allí, en lugar de establecerse en Venezuela. Jaime empezó a trabajar con un autónomo realizando trabajos de fontanería y calefacción. Ambos se asociaron y la empresa fue creciendo.

Durante este período, Jaime formó parte de varias asociaciones, en las que fue muy activo. En las Escuelas del Gobierno Español, que impartían clases de español, crearon una asociación de padres, participando inicialmente como socio y posteriormente como presidente. Como presidente, su misión era gestionar los recursos que el Gobierno español enviaba, solicitar más recursos... También fue secretario de la Misión Católica de Lengua Española del Cantón (Nyon). Viajaban con las asociaciones, conociendo así distintos países de Europa.

Carmen y Jaime tienen dos hijos, que viven en Suiza. Consideran que han pasado una buena vida en la emigración. En el año 2007, Jaime se jubiló y el matrimonio decidió venir a vivir a Ourense, ciudad en la que habían comprado un piso.

Con sus compañeros de trabajo