Háblame de la emigración

José Ares Tizón nació en el Ayuntamiento de Aranga, en la comarca de Betanzos, el 21 de septiembre de 1937 en el seno de una familia de diez hermanos. Sus padres, Francisco Ares Rodríguez y María Tizón Roca, que también eran naturales de Aranga, eran labradores, y su padre, también zoquero de profesión. José recuerda su infancia dividida entre el trabajo en casa y su asistencia a la escuela cuando el trabajo lo permitía, donde aprendió las «tres reglas». Acabaría de completar su aprendizaje ya en Caracas, donde acudía a la escuela de una señora, de noche, para aprender correctamente el manejo de los números y de la escritura. Recuerda con cariño su infancia en Galicia, como ayudaba a su abuelo materno en el cuidado de los animales, pero también recuerda servir a los amos con trabajo en el campo y acudir a Castilla para trabajar en la siega. José asegura que eran años de mucha necesidad, pero que en su casa no se pasaba hambre. No obstante, señala que el «lugar» que trabajaban sus padres era pequeño y no daba salida para los diez hermanos.

Precisamente fue esa situación de necesidad que llevó a José emigrar en 1956 con tan solo 18 años. Eligió Venezuela para emprender una nueva experiencia porque dos de sus hermanos ya se habían marchado a este país en 1954. De hecho, sería su hermano mayor, residente en Venezuela, el encargado de pagarle el pasaje del barco. Es así como José embarca en A Coruña en el Castel Verde con una pequeña maleta de cartón y 1.000 pesetas prestadas, y diez días después llega al puerto de La Guaira (Caracas).

Después de desembarcar en Caracas se asentó con su hermano y comezó a realizar pequeñas tareas en la tapicería en la que este trabajaba. Como a José le gustó la profesión decidió aprenderla y siete años después montaría su propio negocio en Caracas, asociándose inicialmente con un madrileño, y después con un alemán durante catorce años y hasta su retorno a Galicia.

En Caracas José también construiría su vida familiar junto a otra emigrante gallega, natural de A Estrada, y a la que conocería en el centro gallego “A Casa de Galicia”. De su matrimonio nacerían dos hijos. José pasaba sus años en Venezuela gozando del tiempo libre, acudiendo a los centros gallegos y a la playa, y comunicándose con su familia de Galicia, primeiro por carta y después ya por teléfono.

José no tenía en mente la idea de retornar a Galicia, pero decidió tomar esa decisión en 1989 por el empeoramiento de la situación económica de Venezuela. Tras volver se asienta en Santiago de Compostela y concluye su vida laboral trabajando en la tapicería David (cerca de Conxo).

Para José la emigración tiene aspectos negativos, ya que la asocia con la necesidad de un país, pero también positivos, pues para él la emigración ayudó a levantar Galicia y a la construcción de un nuevo Santiago.