Háblame de la emigración

Carmen salió de España el 11 de noviembre de 1967. En aquel año, Carmen se recuerda como una joven casada y madre con un montón de ilusiones, entre ellas llegar a ser algo en la vida. A pesar de que su marido tenía trabajo, ambos tomaron la decisión de emigrar con una única motivación: poder darle a su hijo los estudios que ellos no tuvieron.
Sin embargo, Carmen cuenta lo difícil que fue esa decisión: «no se puede explicar con palabras lo que el corazón siente al tener que separarte de un niño de tres años. Es un dolor tan grande que no hay dinero que lo pague, pero, como decía mi madre, no hay nada en este mundo que el cuerpo no aguante». Su marido se marchó a Canadá con un contrato de trabajo, y a los 8 meses la reclamó a ella. Ahí empezó su vida como emigrante. Cogió un avión en Madrid y, tras diez horas de vuelo, llegó a Montreal, donde su marido la esperaba emocionado y deseando recibir noticias de su hijo.
En Montreal se alojaba en una pensión donde le tenían preparada una fiesta de bienvenida, y a Carmen le resultó muy grato ver tan buena acogida. Al día siguiente, al despertar, se asomó a la ventana y descubrió asombrada una gran avenida repleta de coches. Montreal era una ciudad bonita y muy moderna, con metro, túneles subterráneos y tiendas de todo tipo. Cuando empezó a nevar, todo parecía una postal navideña, pero, con el tiempo, se cansó de ver tanta nieve.
Una semana después, Carmen se dirigió al consulado para buscar información y conseguir un trabajo. Allí la recibió un señor muy amable, y ella no pudo evitar echarse a llorar, pues necesitaba ocupar su tiempo y no pensar en el hijo que dejara en España. Al día siguiente ya tenía empleo en un taller de confección de sombreros. Se trataba de un trabajo delicado y lento, donde utilizaban plumas de marabú. Carmen quería cambiar de trabajo y, mediante una amiga india, consiguió una entrevista en el hospital St. Mary.

En el año 1970 en Montreal
En el Jardín Botánico de Montreal con una amiga
En el año 1967 con su marido
En Montreal con nieve