Háblame de la emigración

En 1949, Ezequiel embarcó en Vigo en el Tucumán, un barco de mercancías convertido en barco de pasajeros. Desde Pontedeume, junto con su madre y dos hermanos, partía rumbo a Argentina para reunirse con su padre, que residía allí desde 1947. Al llegar a Buenos Aires, la familia fue a vivir a casa de un matrimonio español, y por mediación de ellos le cedieron una casa con un pequeño huerto para autoconsumo. La ciudad, tan grande y tan llena de coches, le encantó. Aquello en Pontedeume era impensable en esa época.

Con tan solo 11 años, empezó a trabajar como repartidor de leche, a la vez que iba a la escuela. Sus experiencias en el colegio fueron muy buenas: se integró fácilmente, y enseguida entabló amistad con los pibes, adaptándose a sus juegos y nuevas costumbres. En el colegio, como resultado de las políticas del partido peronista siendo presidente Domingo Perón, le facilitaban mandilones y un desayuno gratuito, Toddy, una especie de cacao soluble. Además, había asistencia sanitaria gratuita y en fechas como Navidad o Reyes repartían dulces y juguetes para los niños. La situación de Argentina en esta época supuso un contraste muy fuerte, teniendo en cuenta que ellos emigraban huyendo de la precaria situación económica y de la escasez de la España de postguerra.

Cuando sus padres encontraron trabajo como porteros en el centro de la ciudad fueron a vivir a otro lugar, quedando él, hasta finalizar el curso, con el señor con quien trabajaba, y visitando a sus padres el fin de semana. Posteriormente, se empleó como dependiente en un establecimiento dedicado a la venta de material de oficina y en una sastrería llamada Confecciones Golf.

Aunque en Buenos Aires se vivía muy bien, Ezequiel dice que en la mente del emigrante siempre está mejorar su situación económica para volver a su casa. Fue por eso que la familia decidió marchar a Santo Domingo (República Dominicana) en 1955, pues la baja cotización de la moneda en Argentina no les permitía ahorrar. El viaje, en un barco de lujo de propaganda peronista que iba a Nueva York, duró trece días. Era una motonave con piscina, cine, salón de baile y comida de lujo. Primero desembarcaron en La Guaira (Venezuela), y después viajaron en avión hasta su nuevo destino.

En Santo Domingo les esperaban los hermanos y tíos de su madre, con quienes se fueron a vivir en un primer momento. La adaptación al clima tropical, con mucha humedad y altas temperaturas, fue complicada, y la vida allí era muy distinta. Su padre se empleó en la embajada argentina, su madre se dedicaba a las tareas del hogar, su hermano trabajaba como contable en una cristalería, y él se inició como dependiente en el supermercado Casa Velázquez, de propietarios españoles.

Ezequiel pasó su juventud en la ciudad dominicana, reuniéndose y acudiendo a las actividades culturales de la Casa de España. Posteriormente montó su propio negocio, Colmados Lito, conoció a su futura esposa y se casó en 1960. En 1961, el matrimonio viajó a Galicia, quedando su padre a cargo del negocio, pero, al llegar, lo denunciaron y tuvo que cumplir el servicio militar. Aquí nacieron sus dos primeros hijos, y en 1964, él, su esposa, embarazada por tercera vez, y sus dos hijos, regresaron de nuevo a Santo Domingo. En octubre de ese año nació, ya en la isla, el tercer hijo del matrimonio.

En 1965 tuvo lugar en la capital dominicana la Revuelta de Abril, quedando la ciudad cercada por la OEA (Organización de Estados Americanos) que aplicaron un bloqueo económico. Al no tener actividad comercial, Ezequiel cerró el supermercado y montó a las afueras una barrita (café-bar) para sostener a la familia. Mientras, su mujer, sus tres hijos y sus padres viajaron unos meses a Galicia. Una vez que la situación se normalizó, su esposa regresó de nuevo a Santo Domingo con su primer y tercer hijo, dejando aquí al segundo, enfermo de poliomielitis, al cuidado de los abuelos. Un año después, en 1966, sus padres y su segundo hijo regresaron también a la ciudad dominicana.

Ezequiel volvió a montar otro supermercado en 1968, y en 1971 nació su cuarto hijo en la isla. En 1972, la familia regresó definitivamente a Galicia debido, por un lado, a la morriña por volver a su tierra, y por otro, a la enfermedad que padecía su hijo, pues aquí había entonces mejores medios para atenderlo. En 1977, ya de vuelta en casa, nació su quinto e último hijo.

La valoración de Ezequiel sobre la emigración es muy positiva, ya que se marchó con toda su familia siendo un niño, y allí se casó e hizo su vida. Si tuviese que volver, no lo dudaría, pues incluso conserva grandes amistades de aquella época que visita cuando puede.