Háblame de la emigración

Berta siempre vivió la emigración de forma muy próxima, ya que algunos de sus tíos maternos emigraron y formaron sus propias familias en EE.UU. y Uruguay. También ella misma fue emigrante, pues en el año 2001, después de separarse, fue a trabajar a Andorra a un complejo hotelero de nueva creación, donde convivió con trabajadores de Francia, Marruecos o Uruguay. Profesora de educación infantil, a Berta le ofrecieron poder hacerse cargo de un proyecto educativo con los niños pequeños. Permaneció en Andorra durante tres años trabajando en varios proyectos por distintas parroquias. Fue tutora de guardería en la Massana, trabajó en perfumerías Julia, y también en un restaurante de nueva creación con tres cocineros internacionales (francés, portugués e italiano) donde era responsable del bufé frío y ayudante de pâtisserie.
Berta pensó en establecerse definitivamente en Andorra, e incluso invirtió en la compra de un piso en Arinsol, pero finalmente vio muchas dificultades ya que el nivel de vida era muy alto, las pensiones de jubilación limitadas y los proyectos de inversión muy lentos. En ese momento había recibido una parte de la herencia familiar que prefirió invertir en Cataluña, a donde viajaba con cierta frecuencia. Vendió el piso de Andorra y en 2003 se trasladó a Reus, donde compró una casa en Nou Cambrills. Allí trabajó de comercial en proyectos inmobiliarios y se casó con su segundo marido, un catalán de Priorat, estableciéndose allí durante casi tres años.
Finalmente retorna a Galicia, pues la morriña por su tierra natal pesaba; en un momento en que fallecieron seres muy queridos aquí, y animada por su marido, se establecieron en Vigo. El retorno a Galicia no le costó. En esos momentos la política de vivienda de la Xunta de Galicia en alquileres subvencionados promovía muchas facilidades y rápidamente comenzó a trabajar en el sector inmobiliario, que conocía bien por sus experiencias en Andorra y Cataluña.

En el colegio
Con su amigo Félix, ahijado de su madre
En Andorra
Con su hijo
Con sus primos americanos en Cuntis