Háblame de la emigración

Abel es de Alfoz, en Lugo, y viene de una familia de nueve hermanos. El mayor emigró pronto a Alemania y, poco a poco, fue llevando allí a la mayor parte de sus hermanos. En los años 60 Alemania necesitaba mano de obra, había mucho trabajo en el sector industrial y se pagaba bien. Abel se fue una vez hubo cumplido los dieciocho años, su padre había fallecido cuando todavía contaba trece años y la emigración era el mejor modo para ayudar al resto de la familia en Galicia. Trabajó en Ferverai, una importante empresa del sector textil. Su juventud le ayudó a aprender rápidamente todo el proceso de producción, desde las tintas y los muestreos hasta el diseño, por lo que enseguida estuvo encargado de una máquina.

Sin embargo fue más fácil manejar la maquinaria que adaptarse a la vida en Alemania, el choque cultural fue muy importante, sobre todo teniendo en cuenta que, en esa época, el país teutón estaba mucho más avanzado que España, no solo desde el punto de vista económico sino también en el modo en que funcionaba el mercado laboral, en lo relativo al sistema sanitario público o incluso en el funcionamiento del transporte.

En lo laboral, Abel se consideraba bien pagado y era capaz de ahorrar dinero. Trabajaba cinco días a la semana mientras que en Lugo no podía permitirse ningún descanso, lo que le obligaba a trabajar también sábados y domingos.

Después de tres años decidió cambiar de aires e irse a Australia, en aquel momento le parecía un país lleno de oportunidades por lo que merecía la pena embarcarse en esa aventura. Llegó a Sidney en el año 68 y al poco tiempo se integró en el grupo del Coro Alemán, ya que tenía muchos amigos alemanes con los que se entendía bien. Recorrió todo el país, aunque finalmente se estableció en Sidney, bien por ser esta una gran urbe, bien porque había muchos españoles y gallegos, o quizás por el coro o porque ya existía el Club Español, situado en Liverpool Street, donde, además de una escuela y una buena biblioteca, podía reunirse con sus compatriotas en los bailes del fin de semana o alrededor de los juegos de mesa.

A pesar de que su plan inicial era el de pasar un par de años en Australia para luego probar suerte en Canadá o en los Estados Unidos, decidió quedarse allí, donde abrió su propio restaurante, El Zorro, que tenía cerca de ochenta plazas, menú español con platos por menos de dos dólares y que se acabó convirtiendo en parada habitual de portugueses, italianos, griegos y también de los australianos, que apreciaban su calidad. El negocio creció gracias al duro trabajo y se hizo un local muy conocido en el que se organizaban bodas. Sin embargo, después de dos años, la situación de la economía le obligó a traspasarlo. La gran ventaja de estar en Australia fue que resultaba muy sencillo encontrar nuevos trabajos. Allí había una libertad laboral y de movilidad que no existía en Alemania y menos aún en España, por lo que enseguida pudo ponerse a trabajar de camarero y también en el aeropuerto de Sidney. Únicamente era necesario el Filenumber (parecido al NIF), se realizaba una gestión sencilla e inmediata de alta en el libro de contabilidad de la empresa, que era quien la comunicaba al sistema de empleo. No existían los contratos y, en este modelo laboral, a Abel siempre le fue bien, en parte gracias a un amigo alemán que le proporcionaba trabajos casuales (como hacer partes para consulados) y también por la buena reputación como trabajadores de los españoles y por su buena disposición y valentía ya que pudo emprender nuevos proyectos propios, como un servicio de compra-venta o una agencia de viajes.

Fue en esa época cuando, junto a un buen amigo, fundó el Centro Gallego de Sidney, del que fue presidente. El era el encargado de llevar todos los datos y organización de socios lo que le permitió conocer a mucha gente, tanto españoles como australianos o de otras nacionalidades, como su esposa, de origen portugués, a la que conoció a través del centro y con la que tuvo dos hijos.

Aunque durante los primeros doce años no tuvo oportunidad de volver a España, sí que mantuvo el contacto con su madre y sus hermanos mediante correspondencia, ya que las conferencias telefónicas intercontinentales apenas se empleaban y eran excesivamente caras. Sintió lo que era la nostalgia, la morriña, sin embargo cuando pudo regresar, con su mujer y sus dos hijos ya adolescentes, non contempló Alfoz, su lugar de origen, para establecerse, sino que, después de pasar algunas semanas para conocer la ciudad, se decidieron por Vigo. A Abel le gustó el movimiento industrial, el puerto, el ambiente de la ciudad y, sobre todo, el clima y su entorno.

Al inicio de los años 90 coincidieron una serie de factores que provocaron que la familia hiciese de nuevo las maletas. La situación económica en España era compleja, especialmente en la ciudad de Vigo, afectada de lleno por la reconversión del sector naval. Sus hijos terminaron el bachillerato y debían irse de la ciudad para estudiar sus carreras. Esto, unido a que en esa primera etapa en la ciudad olívica añoraban, en cierto sentido, el tiempo pasado en Australia, hizo que se decidieran a volver, al mismo tiempo que los hijos estudiaban juntos en la misma Universidad.

Aunque los hijos, que hablan varios idiomas (inglés, portugués, italiano, alemán, castellano y gallego) decidieron hacer vida en Australia, Abel y su mujer regresaron en el año 2002 al barrio de Teis, en Vigo, donde Abel pertenece al Coro del Centro Recreativo, lugar en que se reúne con muchos compañeros que comparten con el la vivencia de la emigración, algunos a Alemania, otros a Suiza, Uruguay, África,… ¡Hasta la directora del coro es cubana!

Primeira foto en Alemania (con sus amigos, un portugués, un orensano...)
Abel en Sidney con el Coro Alemán
En una fiesta, de ahí salió el Centro Gallego en Sidney
Última foto de Abel en Galicia, en 1965, antes de emigrar, con uno de sus mejores amigos (Director de la Banda de Foz)
Foto 5
En el puente de Sidney (La Pier) Australia
En Sidney montó un restaurante, “El Zorro”, era mala época, de depresión, lo tuvo menos de dos años
A Abel lo entrevistó la TVG , con motivo de un reportaje de Gallegos Retornados. En la foto está con la reportera, mostrando el recorrido que hizo por toda Australia