Háblame de la emigración

José Antonio emigró a Zúrich (Suiza) en el año 1970, a los veintiséis años, con afán de mejorar su situación. Se marcharon su mujer y él por mediación de un amigo. En aquel momento tenían una hija de seis años a la que tuvieron que dejar aquí, porque para poder llevarla tenían que haber estado en el país durante tres años.
Allí trabajó dos años en la hostelería y después se cambió a Telefónica, donde trabajaba por turnos y hacía horas extra para poder ganar más dinero. El idioma no le resultó difícil, ya que el italiano era parecido al español y lo entendía bien. De vez en cuando se juntaba con el amigo que tenía allí.
De Suiza le llamó la atención que en los bares no estaba permitido fumar, y que nadie tiraba nada al suelo. Como anécdota comenta que, a la vuelta, un día en A Coruña su mujer tuvo que andar un kilómetro buscando un contenedor de basura para tirar una monda de plátano.
El matrimonio estuvo en el país cinco años, volviendo a Galicia una vez al año de vacaciones durante seis semanas para estar con la familia. El regreso final a Galicia fue por sus hijos. El jefe fue un sábado –durante el cual allí no se trabajaba– a darle la carta de recomendación en la mano, aunque volvieron sin trabajo, ya que, cuando llegó, en Telefónica estaban despidiendo gente.

Contrato de trabajo
Trabajando como cocinero
Nóminas