Háblame de la emigración

Josefa emigró a Alemania porque su marido estaba en aquel país trabajando. Se casaron en fin de año y se marcharon en tren, un viaje que les llevó dos días. A los seis meses de llegar, Josefa se enfrentó al reto de sacar el carné de conducir sin saber nada del idioma –lo que le sirvió para aprender muchas palabras–, y a los cuatro meses ya tenía el carné. Dos años después de haber llegado, comenzó a trabajar en casa de un médico, y al poco tiempo se quedó embarazada y tuvo una niña.
Josefa estaba encantada con la gente de allí, sobre todo con los vecinos, que siempre se prestaron a ayudarle. Al llegar le llamaron la atención los avances de aquel país: los supermercados, los yogures, los comercios de ropa... La familia regresó a España por sus hijos, porque en Alemania no había colegios para españoles. Si no fuese por eso, comenta, se habrían quedado allí.

Su hijo en el colegio
Carnet de conducir alemán