Háblame de la emigración

El padre de Luisa, que se dedicaba al campo y a la madera, emigró a Francia en el año 1967. Allí estuvo poco tiempo, pues, sin conocimientos del idioma y sin personas allegadas, la adaptación le resultó difícil. Por ese motivo se marchó posteriormente a Suiza, donde tenía personas conocidas que le ayudaron en el proceso de adaptación.
Pronto consiguió trabajo en una fábrica, y al poco tiempo encontró un empleo también para su mujer en un restaurante. La madre de Luisa se marchó junto a su marido, dejando a sus dos hijas al cuidado de los abuelos maternos. Luisa tenía entonces 8 años, y su hermana, 9.
La madre de Luisa comenzó a trabajar en un restaurante, pero al poco tiempo encontró un empleo mejor en Correos. El matrimonio venía de visita a España una vez al año, en el mes de agosto, cuando tenían vacaciones.
En el año 1973 la madre dio a luz en Suiza a una niña, y para que ellos pudieran seguir trabajando, se llevaron a la hija mayor para que cuidara de su hermana. Durante 9 meses, Luisa tuvo que quedarse sola aquí con sus abuelos. Al cabo de ese tiempo los padres de Luisa trajeron a sus hijas para España, y en ese momento decidieron regresar, ya que sentían rechazo por parte de sus hijas y el padre no quería llevarlas para un país extranjero, para que no se establecieran allí con el paso del tiempo.
Es en el año 1975 cuando regresan definitivamente, y con el dinero ahorrado pudieron comprar los terrenos y la casa que tienen alquilada en Viveiro.