Háblame de la emigración

Xosé y Herminia, mis bisabuelos, emigraron a Cuba en 1918. Acababan de casarse y se marchaban en busca de una vida mejor. En Cuba él empezó a trabajar de taxista, y ella como ama de cría de la hija de una familia vasca. Allí nació mi bisabuelo, Xosé, en 1923. Xosé y Herminia regresaron para Galicia, donde tuvieron otros dos hijos, Aurelia y Felicita, pero el abuelo Xosé decidió quedar en Cuba unos años más trabajando en una pequeña empresa de barcos y después como cantero, hasta que regresó en 1948.

Mis abuelos se conocieron en Galicia, en la fiesta de Pandozarco (Lugo). Él trabajaba como cantero en Galicia, y ella acababa de llegar de Austria, a donde emigrara para trabajar como costurera. Se casaron en 1950 y se mudaron a Suárbol (León) donde tuvieron siete hijos. Después hicieron una casa en Moreira (Lugo), y tuvieron seis hijos más, de los que cuatro murieron de muy pequeños. El benjamín, Xesús, es mi padre.

Celia y Lidia, hermanas de mi padre, emigraron a Barcelona con tan solo dieciocho y dieciséis años. Mi tío Luís ya estaba allí, y mi padre se marchó también al cumplir los dieciocho años. En Barcelona trabajó tres años como electricista. Cuando regresó a Galicia conoció a mi madre, se casaron y alquilaron una casa en Suárbol (León), que después acabarían comprando. En 1996 tuvieron a mi hermana Pilar y en 2001 nacimos mi hermana y yo.

En 2015, como mi madre encontró trabajo en Lugo, vinimos con ella mis hermanas y yo.