Háblame de la emigración

Os voy a contar la historia de mis abuelos maternos, Antonio y Fina, en Alemania. Ellos, como muchos más emigrantes gallegos, no lo tuvieron fácil para ir a otros países, no es como ahora, que en unos segundos miras en el traductor del móvil y ya sabes un idioma. Pero en esos tiempos era muy difícil, a nuestros abuelos les costaba mucho más comunicarse y aprender la lengua. Mis abuelos emigraron por motivos económicos, como la mayoría de los emigrantes, no pertencían a una familia con mucho dinero, más bien con economía de subsistencia. Ahora si, os voy a contar su historia y espero que os parezca interesante.

Mi abuelo materno, José Antonio Vázquez Prado, nacido el 21 de marzo do 1939 en San Paio (Ferreira, Guntín de Pallares, Lugo) vivía en Martín, Entrambasaugas, Guntín de Pallares con sus cuatro hermanos y sus padres. Pertencía a una familia agrícola con economía de subsistencia. Decidió emigrar para mejorar la situación de su familia. El 12 de marzo do 1964, con 24 años, tomó rumbo cara a Kassel, Alemania. Fue en coche de línea hasta Lugo, luego cogió un autobús da empresa de transportes Alsa y, por último, fue en tren hasta Kassel.
Antonio fue albañil en una empresa llamada Fr. Richter K. G. durante 12 años. Al principio residió en unos pisos de la empresa. Después cambió de trabajo y fue a vivir con mi abuela en una casa de aldea.
Mi abuela materna, Josefa Cancela Cancela, nació el 25 de enero de 1947 en Campañó, Pontevedra. Vivía con sus cinco hermanos y su madre viúda. Era una familia mariscadora con una vaca que no daba leche para todos y con economía de subsistencia. Ella decidió marchar a Alemania para coidar el hijo de su hermana que emigrara antes y para ayudar a su madre mandándole algún dinero. Así, el 5 de octubre de 1965, con tan sólo 17 años, cogió su maleta de cartón y una muñeca que le tocara en la fiesta de la Peregrina, en Pontevedra, y marchó en el Ferrobús hasta Vigo. Allí cogió un tren hasta Irún, después cogió otro tren hasta París y allí otro hasta Kassel. Trabajó en la limpeza del hospital Stadtkrankenhaus Kassel. Vivía en la casa de su hermana, Dolores. Un día, en casa de unos amigos, conoció a mi abuelo Antonio, en 1966. Dos años más tarde, el 15 de marzo de 1969 se casaron en Kassel, en una boda íntima, sólo con unos amigos presentes.
El 28 de julio de 1969 nació mi madre, María José Vázquez Cancela, y más tarde, el 14 de agosto de 1970 nació mi tía, Lucía Vázquez Cancela. Cuando mi madre tenía 2 años y mi tía 1, decidieron volver a Galicia y dejar a sus hijas con los abuelos paternos, en Emtrambasaugas. Siguieron 10 años más en Alemania viniendo a visitar a sus hijas en verano y, a veces, en Navdidad. Mi abuela, Fina, dice que se arrepiente de esta decisión, que fue muy dura la separación de sus hijas.
Finalmente, en 1981 se asentaron en Guntín de Pallares, Lugo, volviendo a Alemania sólo de visita, ya que tenían muchos hermanos casados en Alemania.
La emigración les influyó en la valoración de las cousas que tenemos y se dieron cuenta de que, cuando estás sólo en un país que no conoces, te arrepientes de lo que no valoraste y disfrutaste con tu familia. A la vuelta se sintieron extranjeros en su propio país ya que España funciona de una manera diferente a Alemania y, actualmente, se arrepienten de volver porque Alemania podía ofrecerles una vida mejor a sus familias.

Antonio con su familia en Entrambasaugas
Antonio con su hija
Antonio y Fina, con unos amigos en Kassel
Con unos amigos, después del nacimiento de la primera hija
Fina y Antonio con su hija mayor
Fina y Antonio el día de su boda en Kassel
Fina, antes de emigrar, con la muñeca que la acompañó a Alemania
Fina con una de sus hijas en Kassel
Fina delante del hospital en el que trabajaba en Kassel, Alemania
Fina y su hermana, en su vivienda en Kassel
Los padres de Antonio delante de la casa familiar que estaban construyendo cuando Antonio y Fina estaban en Alemania