Háblame de la emigración

Mi nombre es Leticia Rodríguez Torres, soy de un colegio Escolapios y estoy en el curso 3ºESO, mi trabajo de la emigración trata de mi abuelo Tomás Rodríguez González, nació el 10 de junio de 1946 y durante aproximadamente un año estuvo como emigrante en Ginebra, Suíza.
En 1974, por motivos económicos, como muchos otros y con sólo 28 años tuvo que emigrar, dice que fue una decisión difícil porque no sólo dejaba atrás a su madre, sino que también a su esposa embarazada y a su hijo de tan sólo 1 año. El 1 de mayo de 1974 coge un tren con destino a Suiza, para poder mandar dinero a España y mantener a su familia.
Allí se dedica a ser peón de albañil en la construcción en una empresa llamada “Gilbert y Stoffel”, también dice que tuvo mucha suerte porque no viajó sólo, fue con otros familiares que a pesar de que él no sabía hablar francés ellos si, y le fueron de gran ayuda. Vivía en la calle “ De Lausanne” en el nº 21 con otras cuatro personas, y trabajaba 9 horas al día todos los días de la semana, en ocasiones libraban los fines de semana, y le pagaban 3 o 4 francos a la hora. Se levantaba a las seis de la mañana para poder llegar a las seis y media y no parar de trabajar hasta las doce del mediodía, a la hora de la comida, y volver a empezar a la una para no acabar hasta las siete, la hora de la salida.
También dice que nunca le dijeron donde se encontraba la sede central de la empresa, cree que era un domicilio particular y que cuando les pagaban (por semana) se lo entregaban al jefe o al encargado, en mano.
En Suíza él conoció a más emigrantes, personas de Italia, Sicilia, Galicia, Andalucía, de León… dice que en Suíza la economía era mucho mejor que en otros países por eso la gente emigraba allí.
La relación que mantenía con España no era muy fluída porque rara era la vez que disponía de un teléfono y las cartas tardaban mucho en ser enviadas y recibidas, por lo que le resultaba triste no poder relacionarse con su familia con tanta regularidad. Además tenía que mandar dinero, que era más costoso y mi abuela no tuvo la oportunidad ni los medios para poder ir a Suíza a verlo.
Cuenta que su vuelta a España fue cuando le finalizó el contrato. Regresó en tren el 21 de diciembre de 1974, y fue un alivio para él volver ver a su mujer y a sus hijos, porque mi abuela ya diera a luz, después de tanto tiempo sin saber que estaban sanos y salvos.
Dice que él volvería a marchar si fuese necesario porque allá ganaría más dinero que aquí en España. Él tiene muy claro que no habría sido lo mismo sino conociera a nadie allí. Es una pena que la economía en muchos países obligue a la gente a marchar a otros países para poder mantener a su familia.