Háblame de la emigración

José, mi bisabuelo paterno, padre de mi abuelo, emigró a Cuba en 1920. Con veinte años marchó en busca de trabajo y oportunidades, ya que aquí no había, y en aquel tiempo Cuba, Argentina, Perú o Brasil eran países muy avanzados económicamente.
Mi bisabuelo fue juntando algunos ahorros para comprar el billete de barco, que salía desde el puerto de Vigo. Al llegar a Cuba, después de un mes de viaje en barco, se dirigió a la Casa de Galicia, y allí le consiguieron un trabajo cortando caña de azúcar. Un día mientras trabajaba, a las dos hijas del dueño se les estropeó el coche y fue mi bisabuelo quien se lo arregló, a pesar de no tener carnet ni coche. Como compensación, el dueño de la plantación los ascendió y lo puso como chofer, por lo que su vida mejoró mucho: en un primer momento vivía en barracones y después pudo alquilar un piso junto con otras personas.
José marchó sin nada, y al volver, en 1928, traía un baúl lleno de ropa y bastantes ahorros con los que pudo comprar tierras, por lo que la emigración hizo que su situación mejorase mucho.