Háblame de la emigración

Hoy, os voy a contar mi historia.

Yo me llamo Mª Adoración Maroño Pena, cuando era una niña mis padres murieron y tuvimos que separarnos debido a que éramos 12 hermanos; unos fueron para Bembibre, otros para Santaigo, otros para Frades...
Yo no quería que me separasen de mis hermanos, pero entendí que 12 niños eran muchos para mantener.
El 25 de enero de 1972 decidí emigrar hacia Alemania y dejar a mis hijos de 7 años y 2-3 meses separados; anteriormente ya buscara un trabajo, por lo que llegué allí ya con contrato. Fui en tren y el viaje duró unas 24 horas aproximadamente, fue muy largo y duro. Llegué a Esslingen, cerca de Stuttgart, por donde pasa el río Neckar. Trabajé en una empresa de máquinas de carpintería de limpadora y cocinera para los obreros. Me pagaban 6 Dm por hora que vienen siendo 22.000 pesetas al mes aproximadamente.
No me sentí integrada en la sociedad porque vivía amargada pensando en mis hijos, ademáis de que con el menor no me comunicaba, y eso para mí era una desgracia porque no sabía si estaba bien.
En 1976 tomé la decisión de regresar a Galicia para reencontrarme con mis hijos. El viaje de regreso se me hizo mucho más largo y duro por el deseo que tenía de volver a ver a mis hijos después de 4 años.
Compramos una casa en Coruña cuando volví, encontré fácilmente trabajo en el Santiago Apóstol, aínda que primero tuve que ir hacer un examen a Bembibre.
No parece muy lógio lo que os voy a decir a continuación porque dije que yo no me sentía integrada en la sociedad cuando estaba en Alemania, pero si me diesen la oportunidad de voltar yo iría de nuevo. Por que? Pues porque lo que aprendes a valorar cuando tienes la necesidad de emigrar, y por lo tanto tienes que separarte de tu familia, es algo que casi nadie que no emigró valora.