Háblame de la emigración

Mis padres son emigrantes chineses, que llegaron a Madrid en el año 1999 (mi padre) y en el 2002 (mi madre). Mi padre llegó con sólo 21 años y mi madre con 23, así que ya se conocieron aquí.

Los dos emigraron por las mismas razones, por la situación económica que estaban a pasar en aquellos momentos. Sus familias querían que tuviesen un futuro mejor, no como ellos trabajando en la huerta todo el día para poder vivir y comer. En aquel momento China era un país bastante desequilibrado economicamente, había gente muy adinerada y otra más humilde, como mi familia. Me acuerdo cuando mis padres me contaban que para ir al baño, cuando eran aún pequeños, no tenían ni siquiera papel higiénico, tenían que usar las hojas de las plantas. También que todos los días, a parte de ir a la escuela, tenían que facer las limpiezas de la casa y ayudar en la tierra, como llevando las vacas y ovejas de un lado para otro, darles de comer a los cerdos, etc. Por ejemplo, mi madre era una niña muy estudiosa y sacaba muy buenas notas, pero tuvo que dejar los estudios, ya que tenían que pagar cada vez más a la escuela y mis abuelos no tenían el suficiente dinero. Al principio iba a emigrar para otro país, pero justamente en aquel momento estaban en lucha y cambió su destino a España. En el caso de mi padre, tuvo que salir a trabajar muy joven porque mi abuelo paterno murió cuando él tenía solamente 16 y quería ayudar a mi abuela, a parte de que no era muy estudioso.

Cuando mi padre llegó se integró muy bien, pero como en todos los casos, siempre hay algunos que no lo recibían muy bien, pero él es una persona muy alegre y tranquila, por eso no le afectó mucho. Empezó de cero vendiendo cosas en un pequeño comercio como mi madre, aunque en aquel momento no se conocían, para aprender el castellano. Un día me confesó que al principio tenía miedo de las reacciones y que había que tener mucha valentía para superarlo y por eso siempre admiré mucho el valor que tuvo que tener para poder abrir una tienda sólo o sacar el carnét de conducir, sin casi saber hablar el idioma. Mi madre es más sentimental y me contó que una vez empezó a llorar cuando estaba andando para casa en un día de febrero. Era ya de noche y sentía morriña por su tierra y familia, ya que en aquel momento en China se estaba celebrando el Año Nuevo. Pensó en que toda su familia estaría junta celebrándolo, mintras que ella estaba allí sola, sin conocer a nadie y con miedo, no podía parar de pensar en eso por lo que acabó llorando en mitad del camino.

Con el paso de los años, se acostumbraron a este estilo de vida y ahora están muy contentos en Ferrol, aunque tienen pensado volver a China cuando se jubilen, ya que a fin de cuentas esa es su tierra natal y es donde está toda su familia.

Una curiosidad que tenemos en China, es que dá igual lo ocupada que puedas estar en el Año Nuevo, tienes que volver a casa y estar con la familia. Pero esto no se cumple sempre para la gente que emigró muy lejos, como en el caso de mi familia.

Nunca se arrepentieron de haber emigrado a Ferrol, ya que fue una experiencia para la vida con cosas buenas y malas, hicieron nuevos amigos, consiguieron lo que querían y además, gracias a esta marcha, se conocieron y tuvieron muy buenos recuerdos!