Háblame de la emigración

Antonio José Rey Blanco partió de España hacia Holanda en 1965, con 23 años. Dejó a su mujer a cargo del ganado y de su único hijo hasta entonces. Fue un largo  viaje en coche, con la única compañía de algunos compañeros suyos de Camariñas (A Costa da Morte).
Al llegar al nuevo país, Antonio, que por circunstancias económicas decidiera ir, empezó a trabajar en un matadero de cerdos, junto con otros mil trabajadores. Allí, lo único que hizo fue esforzarse e intentar ganar el mayor dinero posible, levantándose a las 4:00 de la mañana y trabajando horas extras antes y después del turno matutino, al que iba a pié hasta una estación y luego cogía un bus (él y los otros emigrantes). Esto se repetía todos los días de la semana, excepto los sábados, que hacía un par de horas, y los domingos; para tan sólo ganar 50 florines (25 euros, más o menos) cada semana, sin las horas extra. Todo el dinero que ganaba lo mandaba para casa, junto con 1500 pesetas a parte (9 euros, entonces con bastante más valor que ahora) que le daba su empresa por la posesión de su hijo. Después del tiempo laboral, Antonio se instalaba en una pensión, donde comía, dormía y escribía cartas para su familia.
Al principio, él no sabía nada sobre el idioma, pero poco a poco lo fue aprendiendo por su cuenta: al ir al trabajo, hablando con gente…
En su tiempo libre, que no era mucho, iba a centros españoles donde pasaba la mayor parte del tiempo jugando a las cartas, al fútbol o a calquier juego que los entretuviese.
Claramente tuvo sus momentos de morriña, ya que cuando sonaban as canciones españolas era imposible evitar pensar en sus seres queridos y, claro está, en su querida España.
Pasado un año, a Antonio le llegaron noticias de que su padre cayera enfermo. Fue ahí cuando tuvo que decidir su regreso a España, esta vez en tren.
Por motivo de la enfermedad  de su padre y que, además, mueriera su madre, sus ansias de volver a Holanda quedaron atrás y, tristemente, no pudo volver a aquella tierra que tanto le gustara.

Con un primo en Holanda
Trabajando en el matadero con sus compañeros
Trabajando en el matadero con sus compañeros
Escribiendo una carta a su familia
Foto actual del emigrante